Pedro Hernández-Guanir
Todavía es solo la punta del iceberg...
Es lo que me dijo Jordi que lo ha sufrido.
Ahora empiezan a germinar las semillas, pero una epidemia adictiva se avecina…
Es una fuerte compulsión hacia los juegos, hacia internet. Sobre todo, hacia el
móvil, porque lo llevas siempre encima…
—¿Me puede explicar cómo es eso?
—Es compulsión, brutal compulsión… Es una
corriente continua y desbordante de micro-estímulos que te entrecorta la
respiración… Ese continuo fluir de mensajes, imágenes,
fotos, vídeos, que te apacigua la ansiedad, poco a poco te aboca al caos,
porque los estímulos son desbordantes y no puedes controlar esa cascada de
estímulos... No puedes absorberlos... Pierdes la noción del tiempo...
![]() |
| La autodestrucción de una persona adicta |
—¿Tanto? No digo que todos lo vivan así, pero
es como un buffet dinámico de miles de estímulos que te revuelven... Porque
quieres saber, conocer, experimentar…
—¿Estás hablando de Wikipedia?
—También, porque una cosa te lleva a otra y esa
a otra y otra… Porque el conocimiento va creando una cadena... te vas perdiendo
en un bosque de información...Los problemas se complican con el tipo de contenidos…
—¿Dices
por el sexo?
—Sí,
claro. Intercambio sexual... Intercambio emocional... Personas que están en
webcam te ofrecen lo que tú le pides, actos o gestos eróticos... El problema es
que te vuelvas adicto… Cada vez que estás deprimido, vas a internet, buscas
sexo.
—No
solo el sexo crea adicción…
—Por
supuesto que no. Hay que imaginar el drama de los ludópatas, las apuestas, los
online... En realidad, cada uno hace su menú…
—¿Dónde
ves tú el problema?
— El
problema está en que muchos no saben digerir o procesar ese torrente de
estímulos... No es como una película que ella misma te dirige la atención. En
este caso, tú tiene el “mando”, que te hace ser protagonista, tanteando cientos
de canales... También con WhatsApp no hay límite… Es la necesidad que te crea un
mensaje y otro, y otro...
![]() |
| Autoestimulación esclavizante |
—Curiosamente,
me he encontrado con varias personas jóvenes con marcada apatía, embotados,
encerrados en su PlayStation, en su móvil, sin capacidad para nada, con bajo
rendimiento en los estudios…
—Claro,
la ansiedad va por todas partes. Hay gente que le da por comer, que tapa su ansiedad
con comida... o lo que sea. También, el móvil le sirve de analgésico, pues tapa
los problemas con el juego.
—¿Tú
crees que reflexionando sobre esto ayuda?
—Yo he ganado mayor conciencia sobre estos
temas... Creo que hay que "FILTRAR" la información... La clave está
en centrarse... porque el conocimiento va creando una cadena... te vas
perdiendo en un bosque de información... Hay que evitar dispersarse... Todo es
muy tentador... Es difícil mantener un equilibrio entre las relaciones sociales
saludables y esas adicciones.
—En
tu proceso de superación, ¿todo lo centrarías en reflexionar?
—La
reflexión ayuda, falta la acción y el compromiso...
—Eso
implica, a su vez, RENUNCIA... ¿No crees? Aunque también es cierto que toda
decisión implica balancear lo que son COSTOS y BENEFICIOS. Quiero decir que
para tomar una decisión así, hace falta tener un acicate. Las adicciones son
difíciles de superar, sin embargo, esta semana, he comprobado con alegría cómo
una persona ha superado sus problemas con el alcohol, siendo el amor por su
compañera el acicate para renunciar, además de las técnicas. Siempre hay una tabla
de salvación en medio del naufragio.
—Creo que también, como acicate, está el
propio desastre personal.
—Eso
es cierto. Cuando una adicción arrastra a alguien, es como una riada y la
persona se va erosionando, hasta quedar uno noqueado, pero los pequeños logros es
el mejor medio para mejorar la autoestima y, a la vez, una alta autoestima es
lo que más ayuda a superar los problemas de adicción.








