lunes, 30 de marzo de 2020

Música en la nostalgia

PULSA ESTA LEYENDA PARA OBTENER EL RESULTADO DE LA IMAGEN 



¿Añoras la música de tus años jóvenes? Pues con The Nostalgia Machine podrás quitarte de encima más de cincuenta años escuchando la música que estaba de moda entonces. Tan fácil como seleccionar un año y dejarte golpear por los éxitos de cada uno de ellos. Desde los innovadores años 60 hasta la actualidad


En The Nostalgia Machine encontrarás los grandes éxitos de cada año desde 1960, dispuestos a modo de panel y con acceso a sus vídeos en YouTube. Sólo tienes que pinchar en el que quieras y automáticamente empezará su reproducción.
Con The Nostalgia Machine podrás percatarte de cómo los éxitos musicales han evolucionado hasta la actualidad. Pero te damos un consejo: algunas cosas es mejor dejarlas en el pasado.

MI DIARIO ANTIVÍRICO 30/03/2020 LA ESPERANZA, SI NO ES ILUSA, AYUDA. LA DESESPERANZA MATA





A pesar de las dificultades con Facebook, hoy, he podido ayudar “vía online” a extraer la amargura de un par de personas, “colada debajo de la alfombra”. en el primer caso, con un dolor agobiante en el hombro, asociado a problemas con el coronavirus. En el segundo, la angustia inconsciente a causa de la quimio en un tratamiento de cáncer. Pese a ser breves sesiones, la mejora fue bastante sensible. Por eso, es bueno recordar las fases que pasamos con la amenaza del coronavirus.

1ª FASE. El coronavirus ha sido, en el boxeo, un gancho al hígado que tumba hasta al rival más fuerte. En un golpe de este tipo hay dos consecuencias: el desconcierto y el malestar provocado por la paralización de las piernas, dificultad para respirar y un impresionante ardor en la zona que abarca este órgano. Así que la primera sensación de este virus, con el aislamiento consecuente, ha sido de confusión y desconcierto.

2ª FASE. Terror y hasta pánico es la segunda reacción, hasta alcanzar un nivel de adaptación que puede ser hasta creativo y enriquecedor.

3ª FASE. Se supone marcada por la sensación de hastío, ansiedad y fobia, temiendo que algo nos pueda ocurrir y que algo se nos escape de las manos.

El mayor peligro está en no “generar microproyectos” para que el cerebro busque preocupaciones sanas y evite preocupaciones estériles que generan un bucle de ansiedad, ataque de pánico o depresión.

LA ESPERANZA. Es la fe y la esperanza la que permitieron sobrevivir en los campos de concentración nazi a muchos judíos, como escribió Viktor Frankl, el neurólogo y psiquiatra vienés, de origen judío, en su libro “El hombre en busca de sentido”.
Pero cuando la esperanza se convierte en espera ilusa, genera decepción y esta, desesperanza.

LA DESESPERANZA.
Es un veneno que apaga ilusiones y energías poco a poco. Es como la costra de una decepción permanente, que nos ahoga y nos hace respirar a través de la amargura, que transformamos en depresión, ansiedad o agresividad si destino o volcada en un destino inocente.


Un abrazo amigos, amigas
Pedro Hernández-Guanir

MI DIARIO ANTIVÍRICO 26/03/2020 ¿CUÁNTO INFLUYE EL FACTOR TIEMPO?


LAS MANILLAS DEL RELOJ LAS MUEVE EL
CEREBRO 


Las mueve el cerebro en función de lo que sabe, de lo que ocurre y de lo que espera. 

La esperanza es una gran medicina para seguir adelante.

María de la Cruz es una mujer soltera de 72 años, muy católica y entusiasta, soporta muy bien el confinamiento, aunque cada día espera que llegue la 7 (en Canarias, las 8, en el resto del estado español), para asomarse a la ventana y aplaudir.

—No te puedes imaginar la ilusión que siento aplaudiendo… ¿Sabes que empiezo a conocer a vecinos en el balcón de al lado que ni sabía que existían? Por cierto, hay un hombre ¡guapísimo!, con una sonrisa y una barba blanca que me recuerda al Padre Pío…

Es importante que el encierro genere proyectos diversos, de aprender disciplinas pendientes, escribir diario, ordenar las ideas, los planes de vida, jugar, comunicarse, cantar, bailar, hacer deportes con metas, planes de adelgazar o de ordenar cosas.

Precisamente, César me decía esta mañana por teléfono que está preocupado porque teme no tener tiempo para limpiar bien todo y terminar de ordenar todos sus papeles, sus notas, cedes y libros. Eso está bien.

Todo, menos que el coronavirus suponga “echarse a la bartola”, expresión, por cierto, viene de cuando la gente había trabajado duro en las tareas campesinas y encontraba al final de la cosecha en el campo, que coincidía con la festividad de San Bartolomé (24 de Agosto), momento en el que abundaban las fiestas y el descanso de la gente.

Un abrazo por hoy, amigos,

Pedro Hernández-Guanir