Pedro Hernández-Guanir
El MIEDO, TIMIDEZ E HIPERANÁLISIS REFLEXIVO
Son tres características destacadas en las expresiones gestuales de Alejandro Amenábar. Si analizamos sus fotos, concretamente, las mostradas en las imágenes, encontramos:
Foto 1. Mirada analítica y reservadaFoto 2. Mirada forzada, labios contenidosFoto 3. Gestos contenidos frente a la expresividad de David, su maridoFoto 4. Mirada analítica y gestos contenidosFoto 5. Mirada recogida y labios contenidos, en la Gala del ÓscarFoto 6. Mirada y gesto reflexivosEn este sentido, sus Películas le sirven de AUTO-TERAPIA
PERFIL DE AMENÁBAR EN DOS BROCHAZOS
Alejandro Amenábar nació en Santiago de Chile
de madre madrileña y padre chileno.
Cuando tenía un año y su hermano cuatro, dada la
crispada situación económica y política de Chile, unas semanas antes del
golpe de Estado de Pinochet (1973),
se trasladaron con sus padres a Madrid, viviendo provisionalmente
en la caravana de un camping,
Según
su madre, Alejandro tenía la capacidad de absorber todo lo que leía.
Fue a
la Facultad de Ciencias de la Información, pero no llegó a terminar sus estudios,
por considerarlos excesivamente teóricos y muy despegados de la realidad
profesional.
Lo
positivo fue el encuentro con personas cercanas al mundo cinematográfico, como el grancanario Mateo
Gil, amigo y compañero, que sería guionista en varias
de sus más conocidas películas.
En 2004,
a raíz del estreno de Mar
adentro, confesó ser gay. Entonces conoció a David Blanco (diez años más joven
que él), con el que se caso en julio pasado.
LOS MOLDES DE LA MENTE
Alejandro
Amenábar ha mostrado en todas sus películas un gran interés por la MENTE
HUMANA, hecho que él manifestaba el domingo pasado en la entrevista con Iker en
el Cuarto Milenio, donde decía que
su
hermano, interesado por reconstruir el pasado, al que quizás tendría que haber
dedicado la película, tiene una percepción de la realidad distinta de la suya,
a pesar de vivir lo mismo. Eso le incita en considerar la complejidad y engaño de
la mente, tan reiterativo en él, y que yo he rotulado como TENSIÓN entre el
PARECER y el SER.
Este interés
de Amenábar por la mente, yo mismo lo he podido verificar al utilizar la imagen
de mi libro LOS MOLDES DE LA MENTE en su
película MAR ADENTRO. No muestra el libro, en distintas escenas, como uno más.
Lo hace en consonancia con diferentes situaciones. Así, al inicio, describe maravillosamente
una secuencia de superación mental que en el libro aparece en la explicación de
la fase optimizadora de nuestra Técnica de Bombeo Terapéutico (TBT).
Luego,
aunque la imagen del libro aparece alguna vez en la estantería de la casa de
Ramón Sampedro, Amenábar le da protagonismo, poniéndolo en el atril de la cama
de Ramón, justo en el momento en que Rosa trata de convencerle de que debe que
cambiar su mirada (molde mental) sobre la vida, pero también donde él le toca
la herida profunda de Rosa (nosotros diríamos su NIS (Núcleo Implicativo
Sensible).
MENTE Y MIEDOS
Esa
preocupación de Alejandro por la mente, creo que nace de sus propios miedos y
de su timidez. En la entrevista de Cuarto Milenio, confiesa que "De niño
era tan miedoso, que sólo oír la sintonía del Programa de Félix Rodríguez de la
Fuente, me asustaba".
Y
curiosamente, pese a su miedo, siente
admiración por los grandes cineastas que han cultivado el suspense, la intriga o la ciencia-ficción, como a Alfred
Hitchcock, Fritz
Lang, Jacques
Tourneur, Stanley
Kubrick o Roman
Polanski. El miedo, comentó, precisamente por ser experiencia
personal, le atraía para tratarlo en casi todas sus películas.
MIEDO CONTRA EL MIEDO
¿No es chocante
ese interés por películas de terror? No. Él ha tratado de DESTRIPAR EL
MIEDO a través de sus películas para
dejar de sentirlo. Sobre todo, jugando con el PARECER (miedo, creencias
satánicas, otras vidas, etc.) para encontrase con el SER, o realidad objetiva.
El
miedo puede avasallar y cambiar toda la realidad. Por eso él reconoce que, en
su papel de guionista y director de sus películas, realiza una especie de
AUTOTERAPIA.
PASAR DEL PARECER ATERRADOR AL SER TRANQUILIZADOR
Los
peligros existen y la maldad existe, pero hay que superar el miedo, como señala
Amenábar, en la entrevista de Cuarto Milenio, para enfrentarse a los peligros.
Concretamente,
en REGRESIÓN, el protagonista, el inspector, también es víctima del miedo, pero
hasta que no lo supera no puede darse cuenta de los peligros reales. Cuando se
combate el miedo, cuando se quita el velo del miedo, es cuando se puede
encontrar la verdad de forma objetiva. Es decir, se pasa del PARECER, terrible
y desolador, al SER, sencillo y sereno.
CIENCIA Y RELIGIÓN SE DAN LA MANO EN LA REGRESIÓN
El
protagonista, el inspector, se acoge a la técnica de la ciencia psicológica, como
es la regresión en manos de un psiquiatra, y a la fe en Satán, como creencia de
la iglesia, en este caso Evangélica, para descubrir el misterio, pero él mismo
se ve envuelto por el miedo, hasta que tiene que luchar contra la ciencia y la
religión para lograr su propio «exorcismo».
LA ESENCIA DE LA PELÍCULA
Esa es
la esencia de la película la lucha por liberarse del PARECER, aunque con todos
los visos de certeza, y encontrarse con el SER. Sólo que, desgraciadamente, el
espectador se quedó muy apresado en el convencimiento del PARECER (la historia
satánica con toda la repercusión grupal) y no contó, suficientemente, con
claves de identificación con el protagonista para ir descubriendo y justificando
el SER, desmontando la farsa del parecer.
El espectador se quedó hipnotizado en
el convencimiento de la otra orilla, en la identificación con las supuestas
víctimas como la chica, el hermano, el padre, etc. y menos razones para saltar
a la nueva orilla de la liberación del inspector, menos, en su lucha contra la
iglesia y la ciencia…
Aquí es donde yo más lamento que lo que, para algunos
críticos, es la mejor película de
Amenábar, no lo hubiera sido también para mí y para muchos otros espectadores.
Amenábar
hace una maniobra rápida (frecuente en las películas de terror, de sacarse un
as de la manga o de dar una vuelta inesperada al guión), que parece el intento fácil
de quien vive una pesadilla y se despierta tranquilizándose que todo ha sido un
sueño. Pero el sueño ha sido tan intenso que necesita ser desmontado y no resolverlo
con el solo intento de abrir los ojos.


