Pedro H. Guanir
El mejor cine de 2015 resalta, por una parte, la relación de
pareja, con inclinación a las parejas maduras, así como los explosivos
mecanismos de destrucción/construcción y, por otra, la denuncia social que
incluye una sociedad de consumo, la defensa de la libertad de
pensamiento y expresión, las dificultades de la mujeres en Irán o el Holocausto,
sin olvidar películas muy diferenciadas como Evolución, contrastando los real y
la ficción, o "Inside-Out" o "Al Revés", utilizando la
animación para expresar algo tan extraordinario como las emociones.
Para ello, Reproducimos aquí el trabajo publicado por CINE INVISIBLE DE FOTOGRAMAhttp://cine-invisible.blogs.fotogramas.es/
31 DE DICIEMBRE DE 2015
Tras la excelentísima cosecha latina y en español del año que mereció su propio listado, les toca ahora al resto de producciones en otras lenguas, entre todas las reseñas de este año de Cine Invisible y las de la cobertura del Festival de San Sebastián.
12 + 1 Menciones especiales para dos espectaculares películas ancladas en la más ardiente actualidad, The Material Boy en defensa de la libertad de pensamiento y expresión, y la ópera prima, Nahid, sobre las dificultades de la mujeres en Irán. Ambas denunciando la hipocresía de unos sistemas que intentar acallar cualquier voz diferente de la mayoría.
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12. Evolution, de Lucile Hadzihalilovic, una hipnótica distopía entre sueño y ciencia ficción, merecidamente premiada en San Sebastián.
11. Mediterránea. En un año marcado por sorprendentes debuts de cineastas que prometen una importante carrera, el italiano Jonas Campignano, logra retratar con sensibilidad el drama de la inmigración.
10. 45 años, de Andrew Haigh, una de las películas mejor escritas e interpretas de 2015, con el habitual tono melancólico del británico director.
9. Tangerine, de Sean Baker, la sensación indie del año, que confirma que el cine sólo es cuestión de talento y que anticipa una de las tendencias del 2016, año trans.
8. Journey to the Shore, de Kiyoshi Kurosawa, en la que talentoso japonés firma un sublime poema visual sobre la desaparición de los seres queridos y una peculiar forma de sobrepasar el consiguiente duelo.
7. High-rise, de Ben Wheatley, el nuevo aliento de los furiosos británicos descalabrando una sociedad de consumo que, en realidad, sólo se consume a sí misma.
5. Victoria, de Sebastian Schipper, sobran palabras para esta película alemana con un único plano secuencia de dos horas y cuarto y nuestra Laia Costa iluminándolo todo.
4 Mustang, de Deniz Gamze Ergüven, alucinante retrato de una juventud turca actual atrapada en un sistema de valores caduco. Potente candidata a los Oscars.
3. Langosta, de Yorgos Lanthimos. Un griego con un manjar exquisito sobre la pareja y su explosivo mecanismo de destrucción/construcción.
1. El hijo de Saúl, del húngaro László Nemes, nadie ha logrado mostrar tanto sobre el holocausto enseñando tan poco. Inesperada ópera prima que puede conseguir elOscar a la mejor película extranjera.
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