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jueves, 18 de octubre de 2018

Compulsión hacia el móvil, los juegos, internet... Una epidemia actual




Pedro Hernández-Guanir

Todavía es solo la punta del iceberg...
Es lo que me dijo Jordi que lo ha sufrido. Ahora empiezan a germinar las semillas, pero una epidemia adictiva se avecina… Es una fuerte compulsión hacia los juegos, hacia internet. Sobre todo, hacia el móvil, porque lo llevas siempre encima…
—¿Me puede explicar cómo es eso?
—Es compulsión, brutal compulsión… Es una corriente continua y desbordante de micro-estímulos que te entrecorta la respiración… Ese continuo fluir de mensajes, imágenes, fotos, vídeos, que te apacigua la ansiedad, poco a poco te aboca al caos, porque los estímulos son desbordantes y no puedes controlar esa cascada de estímulos... No puedes absorberlos... Pierdes la noción del tiempo...
La autodestrucción de una persona adicta

—¿Tanto? No digo que todos lo vivan así, pero es como un buffet dinámico de miles de estímulos que te revuelven... Porque quieres saber, conocer, experimentar…
—¿Estás hablando de Wikipedia?
—También, porque una cosa te lleva a otra y esa a otra y otra… Porque el conocimiento va creando una cadena... te vas perdiendo en un bosque de información...Los problemas se complican con el tipo de contenidos…
—¿Dices por el sexo?
—Sí, claro. Intercambio sexual... Intercambio emocional... Personas que están en webcam te ofrecen lo que tú le pides, actos o gestos eróticos... El problema es que te vuelvas adicto… Cada vez que estás deprimido, vas a internet, buscas sexo.
—No solo el sexo crea adicción…
—Por supuesto que no. Hay que imaginar el drama de los ludópatas, las apuestas, los online... En realidad, cada uno hace su menú…
—¿Dónde ves tú el problema?
— El problema está en que muchos no saben digerir o procesar ese torrente de estímulos... No es como una película que ella misma te dirige la atención. En este caso, tú tiene el “mando”, que te hace ser protagonista, tanteando cientos de canales... También con WhatsApp no hay límite… Es la necesidad que te crea un mensaje y otro, y otro...

Autoestimulación esclavizante

—Curiosamente, me he encontrado con varias personas jóvenes con marcada apatía, embotados, encerrados en su PlayStation, en su móvil, sin capacidad para nada, con bajo rendimiento en los estudios…
—Claro, la ansiedad va por todas partes. Hay gente que le da por comer, que tapa su ansiedad con comida... o lo que sea. También, el móvil le sirve de analgésico, pues tapa los problemas con el juego.
—¿Tú crees que reflexionando sobre esto ayuda?
 —Yo he ganado mayor conciencia sobre estos temas... Creo que hay que "FILTRAR" la información... La clave está en centrarse... porque el conocimiento va creando una cadena... te vas perdiendo en un bosque de información... Hay que evitar dispersarse... Todo es muy tentador... Es difícil mantener un equilibrio entre las relaciones sociales saludables y esas adicciones.
—En tu proceso de superación, ¿todo lo centrarías en reflexionar?
—La reflexión ayuda, falta la acción y el compromiso...
—Eso implica, a su vez, RENUNCIA... ¿No crees? Aunque también es cierto que toda decisión implica balancear lo que son COSTOS y BENEFICIOS. Quiero decir que para tomar una decisión así, hace falta tener un acicate. Las adicciones son difíciles de superar, sin embargo, esta semana, he comprobado con alegría cómo una persona ha superado sus problemas con el alcohol, siendo el amor por su compañera el acicate para renunciar, además de las técnicas. Siempre hay una tabla de salvación en medio del naufragio.
 —Creo que también, como acicate, está el propio desastre personal.
—Eso es cierto. Cuando una adicción arrastra a alguien, es como una riada y la persona se va erosionando, hasta quedar uno noqueado, pero los pequeños logros es el mejor medio para mejorar la autoestima y, a la vez, una alta autoestima es lo que más ayuda a superar los problemas de adicción.


martes, 5 de enero de 2016

LA MENTE QUE NOS DEFIENDE Y QUE NOS COMPLICA

La relación estrés-eficiencia, hazla trabajar a tu favor

LA MENTE COMO SISTEMA DE DEFENSA 
Y SISTEMA DE PLOBLEMATIZACIÓN
Pedro H. Guanir
 La reacción al Estrés
El neurólogo y neurocientífico Facundo Manes escribe: «Cuando somos expuestos a una situación extrema, se activa un sistema muy básico, rápido y firme modelado durante cientos de miles de años, para hacer frente a lo que está ocurriendo. Este primer paso de defensa de nuestro sistema biológico es la llamada “respuesta de estrés»
Hay que tener en cuenta que la activación del cerebro conlleva una respuesta fisiológica compleja, donde participa el sistema nervioso autónomo, el endocrino, el metabólico y el inmune.
¿Cuál es la razón?
El organismo necesita un mayor flujo de oxígeno para para prepararse para el ataque o para huir. «Así, se acelera la respiración para proveer más oxígeno, y la frecuencia cardíaca para entregar rápidamente ese oxígeno a través del torrente sanguíneo a los músculos principales. Los vasos sanguíneos en la piel se constriñen para que haya el menor sangrado posible en el caso de una herida».
Es una preparación para la batalla, por lo que se necesita el combustible suficiente para el esfuerzo.
Entre los preparativos, está que nuestras glándulas produzcan azúcar en sangre de los carbohidratos almacenados en las células. También que se prepare el sistema inmune,  lanzando glóbulos blancos que combatan las infecciones, adhiriéndose a las paredes de los vasos sanguíneos, hacia cualquier parte del cuerpo que pudiera lastimarse.
El sistema cognitivo humano, a su vez, ofrece una variante de estrategias o moldes mentales para hacer frente a ese daño o peligro.
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El estrés interno: Moldes Mentales
Lo que hemos defendido con nuestra teoría de los MOLDES MENTALES es que las estrategias cognitivas para hacer frente a ese daño o peligro, en función de su aprendizaje, se convierten en patrones  o moldes mentales que si son negativos son más peligrosos que el propio estrés externo, PROBLEMATIZANDO todo cuanto ocurre.
Libro que recoge la teoría de Pedro H. Guanir sobre Los Moldes de la Mente, en 2002
La reacción es similar a la que un líder de una tribu lanzaría ante un posible enemigo. Hay jefes que exagerarían lo que puede venir, generando peligros y amenazas, siendo lo propio del Molde Mental de ANTICIPCIÓN AVERSIVA («Y sí..»), provocando reacciones de miedo y hasta de pánico, por lo que dejarían de ser funcionales. Otros jefes harían planteamientos ilusos, pensando que todo va a ser maravilloso (como el presidente que decía que no había crisis en España y que jugábamos en la la premier league de la economía), generando moldes mentales de INFLACIÓN-DECEPCIÓN. Otros pedirían calma y análisis de la situación, previendo todo lo que pudiera ocurrir pero con optimismo: molde de ANTICIPACIÓN CONSTRUCTIVA PREVISORA…
Manual del Test MOLDES,  de Pedro H: Guanir, en TEA Ediciones, Madrid,
Lazarus señalaba que el primer paso de este proceso es la “evaluación primaria”, estableciendo si  la situación es peligrosa o no. Para ello, está el papel de amígdala, en el sistema límbico, el cerebro emocional,  que detecta, genera y mantiene emociones relacionadas con el miedo, de forma inmediata. Mientras que la “evaluación secundaria”, procura un análisis más detallado para ver la gravedad y encontrar recursos para combatir.
Personas Ansiosas
Las personas que habitualmente reaccionan, de forma desmedida a cualquier estímulo calificándolo y exagerándolo de peligroso o preocupante, producto de unos moldes mentales inadecuados, desarrollan una manera de vivir de intranquilidad,desasosiego, miedo y preocupación, es lo típico de la ANSIEDAD, cuya mente analiza y valora el FUTURO como AMENAZANTE. De esta manera son más sensibles a cualquier estímulo aversivo y desarrollan conductas propias de permanente estrés, siendo la ALERTA y la ALARMA su bandera.
Personas Depresivas
Mientras que las personas que habitualmente, ante una situación extrema, reaccionan, no con agitación, ni siquiera buscando alternativas, sino con apagamiento y desplome, producto también de otros moldes mentales inadecuados,viéndose incapaces, indefensas o indiferentes, aunque con tristeza y angustia frente a lo que está ocurriendo, es lo típico de la DEPRESIÓN, cuya mente analiza y valora el FUTURO como DEVALUADO.
Los estudios casuales de Seyle
En los años treinta, Selye, interesado por los efectos de los extractos ováricos en el organismo, utilizó ratas y estableció dos grupos: un grupo control, al que inyectaba una solución salina inofensiva, y un grupo experimental a las que suministraba el extracto ovárico.
Meses después, Seyle observó que las ratas a las que se inyectó el extracto ovárico padecían úlceras pépticas, hipertrofia de las glándulas suprarrenales y reducción de los principales tejidos del sistema inmunológico. Con ello parecían confirmadas sus hipótesis. Sin embargo,  cuando exploró a las ratas que habían recibido la solución inofensiva, presentaban los mismos efectos.
El desconcierto de los resultados, produjo una nueva hipótesis que más tarde demostró, y  era que, al recibir ambos grupos un trato penoso, ese estrés sufrido fue la causa de los desórdenes fisiológicos.
La conclusión de Seyle, convirtiéndose en el padre de la teoría del estrés, era que el organismo reacciona frente a los estímulos estresantes con alteraciones fisiológicas en distintos órganos del cuerpo y a las que denominó Síndrome General de Adaptación.
Fases del estrés
Según las investigaciones realizadas por Hans Selye en 1975, estas reacciones se manifiestan en 3 fases: la fase de alarma, la fase de resistencia y la fase de agotamiento
La fase de alarma
Durante la primera fase del proceso de estrés frente a la agresión, aparecen los síntomas: respiración entrecortada y acelerada, aumento del ritmo cardíaco, aumento de la presión arterial, sensación de tener un nudo en la garganta o en el vientre, ansiedad, angustia
La secreción de hormonas como la adrenalina es la responsable de estas reacciones  que aparecen después de unos minutos con la función de preparar al cuerpo para una acción rápida. 
La fase de resistencia: la adaptación
Cuando el estado de agresión se prolonga, se inicia un proceso de resistencia a
dicho estado. Es la segunda fase en la que se prolonga el proceso de adaptación al estrés. Supone un sobre- esfuerzo para dar "normalidad" y compensar los gastos de energía ocasionados por el estado de estrés y, de este modo, impedir sucumbir. 
Durante esta etapa, el organismo secreta otras hormonas (los glucorticoides) que elevan la glucosa al nivel que el organismo necesita para el buen funcionamiento del corazón, del cerebro y de los músculos. 
La fase de agotamiento
Cuando se prolonga la fase de resistencia, en un cuadro severo de estrés, el organismo pierde su capacidad de respuesta y se agota. El estado de estrés es tan intenso que la persona afectada ya no puede afrontar las agresiones. El organismo se colapsa y ya no puede defenderse de las situaciones de agresión. Las reservas psíquicas y biológicas se agotan. Durante esta fase, la persona afectada puede desarrollar reacciones diversas como alteraciones psicosomáticas, obsesiones, fobias o depresión

viernes, 13 de marzo de 2015

ADICCIÓN AFECTIVA O EL VENENO DE LOS DIOSES

¿QUÉ ES LA ADICCIÓN AFECTIVA?

«No me la puedo quitar de la cabeza», «Esto es una tortura», «No sé lo que tiene, pero me arrastra y no puedo concentrarme  en otra cosa», «Tengo motivos para estar indignado y sin embargo, no puedo». La persona amada se convierte en una obsesión, por lo que el amante necesita saber que es amado o más señales de amor.



TRES TIPOS EN TRES FASES

Hay muchos tipos y formas de adicción afectiva. Por ejemplo:

1) Hay adicciones propias de CONQUISTA, que se da en el intento de conseguir la atención, la aceptación y el amor de la persona que le atrae. Cuanto más incierta, ambigua o "tira y encoje" muestre la persona deseada, más se incrementa en el amante la adicción. Las consecuencias son tan terribles como las que provocaban los cantos de sirenas, reclamando Ulises ser atado al mástil de la nave para no caer en esa trampa, que arrastraban a los navegantes  a estrellarse en los arrecifes y ser devorados. 


  2) Hay adicciones propias de RUPTURAS Y CRISIS, en donde se experimentan terribles sentimientos de soledad, abandono, desprecio y reducción de la autoestima, con la vivencia profunda de sentirse víctima, fruto de las heridas, que resultan incomprensibles, pensando que las haya hecho alguien que le ama o le haya amado.

 3) También hay adicciones afectivas COTIDIANAS, como amar apasionadamente a su pareja, pero ella cree que no acaba de darle el afecto que necesita o que no le da las muestras necesarias para saber que la quiere. El adicto vive el impulso incesante de saber que es amado por su pareja. Esto genera situaciones de conflictos, producto de la ambigüedad y de la insistencia. 
A su vez, estos conflictos incrementan su inseguridad, sus obsesiones, sus comportamientos de control, por ejemplo,  analizando los gestos, las comunicaciones (teléfono, e-mail, whatsapp, Facebook) o el comportamiento de la persona que ama. Esto va unido a una actitud demandante y reiterativa, incluyendo probables celos.


 Sus síntomas son similares a los que experimentan los drogadictos, siendo, en este caso, su droga la persona que ama, necesitando cada vez más de ella y viviendo desesperadamente el síndrome de abstinencia, con dramáticos cuadros depresivos y de ansiedad, trastocando los hábitos de la alimentación, del sueño o del bienestar físico.

¿TANTOS ADICTOS?

El adicto afectivo siempre buscará alguna excusa para no apartarse de su fuente de placer, igual que el drogadicto que, aunque todos y la propia experiencia le argumenten que la droga le hace un daño terrible, él seguirá consumiendo…
En la adicción afectiva puede caer, en algún momento, más del 75% de la población, dependiendo de las características personales del amante y de las del amado o amada.

TEORÍA DEL APEGO

Los más vulnerables a la adicción afectiva son los que en la crianza experimentaron algún tipo de abandono, distanciamiento o vacío  físico o emocional por parte de las personas que los tenían que cuidar, o una relación de afecto ambigua, o interpretada como insegura.
Esto coincide con  la teoría del apego, en que el dependiente reproduce en sus relaciones de pareja el tipo de vínculo afectivo ansioso-ambivalente, caracterizado por una marcada inseguridad y ansiedad ante la separación, así como una excesiva necesidad de afecto, a fin de poder compensar sus carencias afectivas.

¿QUÉ TIPO DE PATOLOGÍA ES?

La complejidad y peculiaridad, en cada caso, de los sentimientos y de los afectos hace que los estudios sean prácticamente nulos y que su sintomatología no esté recogida en ningunos de los catálogos de diagnóstico (DSM-IV o el CIE-10).

VÍCTIMAS Y MALTRATADORES


Con todo, desde nuestro punto de vista, se suele reproducir un cuadro muy similar al del obsesivo compulsivo, dominando moldes mentales de Anticipación Aversiva, Hiperanálisis, Hipercontrol, Focalización en la Carencia e Imantación por lo Imposible.

Cuando van unidos a actitudes de Baja Autoestima, Intrapunición, Culpa  y Autosabotaje, es más propio de los que viven la adicción afectiva como VÍCTIMAS. 


Sin embargo, cuando predominan rasgos paranoides, hostiles o de extrapunición, como Atribución de los fallos a los demás, la reacciones se aproximan a las de los MALTRATADORES.