CUATRO NÁUFRAGOS
Focalización en la carencia, en la tenencia y en mi esencia
Hasta
que un día, que iban disfrutando
en la barca, quizás con más alcohol de lo aconsejable, se quedaron sin
combustible. Las corrientes los desviaron de su ruta, y vararon, de forma
estrepitosa, contra unas rocas, perdiendo todos los enseres y medios de
comunicación, en un punto deshabitado del océano, una pequeña isla a
unos 200 km. de su punto de inicio.
¿Sobrevivieron al naufragio?
Muchos piensan que, en caso de quedarse a la deriva y acabar en una isla
desierta, sería algo así como participar en Supervivientes o, en caso más grave, vivir la experiencia de Tom Hanks en Náufrago.
Esto
es lo que pretendía Max, inculcándoselo a los demás, pero no era fácil, porque
brotó, en esas agudas circunstancias, los patrones o moldes mentales encubiertos
de cada uno.
Mientras
Max, con serenidad y disposición superadora, proponía construir
una especie de choza en la que cobijarse con los materiales de la selva, pues
era lo único que tenían a mano, Judith, su compañera se alteraba, lloraba y
culpabilizaba a todos de aquel desastre.
En Judith operaba su nocivo molde mental de “FOCALIZACIÓN
EN LA CARENCIA”, comparando esta situación deplorable con su anterior vida en
casa e incluso con los viajes con un piloto experto, por lo que se angustiaba y
se enfurecía culpabilizando a los demás de haber evitado esa catástrofe, poniendo
nerviosos e irritables a los demás:
—Yo sabía que esto iba a pasar, yo sabía que no se estaban tomando las suficientes medidas de control, yo lo sabía… Pero ¿por qué me he dejado guiar de esta forma absurda? Ahora, sin comida, sin casa, sin teléfono, sin televisión, sin nada… En este destierro, en esta agonía, sin que nadie nos venga a salvar… Me hundo y me destrozo, cuando pienso en el café humeante y caliente del desayuno, en las rebanadas de mermelada y mantequilla, en el baño con sales, en la cama mullida, en el sofá o en la serie turquesa de televisión… A menuda mierda nos ha llevado esta disparatada aventura…
Esta es una historia que merece ser continuada, pero, por ahora, lo que hay que remarcar el papel nocivo del molde “focalización de la carencia”, pues tiene una alta correlación con infelicidad, a diferencia del molde opuesto de “focalización en la tenencia”, que se relaciona con bienestar subjetivo o felicidad y, sobre todo, el poder asombroso que proporciona la “focalización en mi esencia”, haciendo emerger el poder del Yo profundo, de sentir su presencia, sin más, disfrutando de sí mismo y de su conexión trascendental.













