A pesar de las dificultades con Facebook, hoy, he podido ayudar “vía online” a extraer la amargura de un par de personas, “colada debajo de la alfombra”. en el primer caso, con un dolor agobiante en el hombro, asociado a problemas con el coronavirus. En el segundo, la angustia inconsciente a causa de la quimio en un tratamiento de cáncer. Pese a ser breves sesiones, la mejora fue bastante sensible. Por eso, es bueno recordar las fases que pasamos con la amenaza del coronavirus.
1ª FASE. El coronavirus ha sido, en el boxeo, un gancho al hígado que tumba hasta al rival más fuerte. En un golpe de este tipo hay dos consecuencias: el desconcierto y el malestar provocado por la paralización de las piernas, dificultad para respirar y un impresionante ardor en la zona que abarca este órgano. Así que la primera sensación de este virus, con el aislamiento consecuente, ha sido de confusión y desconcierto.
2ª FASE. Terror y hasta pánico es la segunda reacción, hasta alcanzar un nivel de adaptación que puede ser hasta creativo y enriquecedor.
3ª FASE. Se supone marcada por la sensación de hastío, ansiedad y fobia, temiendo que algo nos pueda ocurrir y que algo se nos escape de las manos.
El mayor peligro está en no “generar microproyectos” para que el cerebro busque preocupaciones sanas y evite preocupaciones estériles que generan un bucle de ansiedad, ataque de pánico o depresión.
LA ESPERANZA. Es la fe y la esperanza la que permitieron sobrevivir en los campos de concentración nazi a muchos judíos, como escribió Viktor Frankl, el neurólogo y psiquiatra vienés, de origen judío, en su libro “El hombre en busca de sentido”.
Pero cuando la esperanza se convierte en espera ilusa, genera decepción y esta, desesperanza.
LA DESESPERANZA. Es un veneno que apaga ilusiones y energías poco a poco. Es como la costra de una decepción permanente, que nos ahoga y nos hace respirar a través de la amargura, que transformamos en depresión, ansiedad o agresividad si destino o volcada en un destino inocente.
Un abrazo amigos, amigas
Pedro Hernández-Guanir
Pedro Hernández-Guanir

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