LA QUÍMICA DEL AMOR Y EL PODER DE LAS IMÁGENES MENTALES
En la medida en que se va descubriendo la implicación de los neurotransmisores u hormonas en el amor u otro proceso mental, también se va verificando el PODER DE LA MENTE sobre el cuerpo. El caso más claro son los efectos neurológicos y fisiológicos de la meditación
CINCO NEUROTRANSMISORES DEL AMOR: ¿CAUSA, EFECTO O COVARIACIÓN? 1. FENILETILAMINA. PEA es responsable de la sensación de caer en el amor intensamente, al ser un estimulante, muy parecido a la anfetamina.
2. NOREPINEFRINA. Asociada a sentimiento de alegría y emoción, así como con pérdida de apetito.
3. DOPAMINA. Se asocia a pasión, con sentimientos de placer y de deseo, conectados con la recompensa.
4. OXITOCINA. Se relaciona con apego, abrazos, abrillantamiento de sí mismo y del ser amado, monogamia…
5. TESTOTERONA. Con el enamoramiento disminuye en los hombres, mientras que se incrementa en las mujeres. La saliva masculina tiene testosterona y provoca apetito sexual en las mujeres.

Cuando, hoy día, tanto científicos, como
profanos, hablan de la QUÍMICA DEL AMOR, parece como si la química fuera la
causa, del amor, y no comprenden que LAS IMÁGENES E IDEAS DE AMOR también
generan química.
No nos engañemos: decir que el cráneo es una parte del cerebro y el cerebro es una condición del pensamiento, no significa que el PENSAMIENTO SEA CRÁNEO.... En el amor hay química, pero el amor no sólo es química.
No nos
engañemos: decir que el aire aviva el fuego y que el aire es una
condición del fuego, no significa que el AIRE SEA EL FUEGO.... En el amor hay
química, pero el amor no es la química.
ESTUDIOS EN BUSCA DE LA INTERRELACIÓN MENTE-CUERPO
En el trabajo de metaanálisis, publicado en la
Journal of Sexual Medicine, que realizó Stephanie Ortigue, del Departamento de
Psicología de la Universidad Syracuse, en Nueva York, analizó miles de estudios
sobre técnicas de imágenes, electroencefalogramas, tomografías computadas,
entre otras, y revisó la historia clínica de los pacientes, con el fin de
identificar zonas del cerebro asociadas con distintos tipos de amor: desde el
que siente una madre hasta el amor entre personas con discapacidades.
En la conclusión del estudio, además de
sustancias como la dopamina y la oxitocina, demuestra que diferentes tipos de
amor involucran a distintas partes del cerebro y que hasta 12 áreas cerebrales
reaccionan de especial modo ante sentimientos distintos.
El amor, por su parte, genera reacciones
distintas. Respuestas emocionales como imágenes sobredimensionadas, simbólicas o
metáforas sobre el ser amado, representaciones
sobre la imagen corporal, aceleración cardíaca al aparecer el ser querido.
“El amor
es algo tan complejo que trabaja en forma general, sobre el cuerpo y el
metabolismo”, afirma Ortigue.
Los interrogantes y cuestionamientos entre la
covariación existente entre las «representaciones mentales-emociones-neurotransmisores-
química» sigue siendo la misma que la establecida entre «mente y cuerpo» desde los inicios de la filosofía, especialmente,
desde Descartes. Poldrack (2010) afirma, después de una revisión de la
literatura sobre neuroimagen, que encontrar esa interrelación.puede ser una
tarea imposible, empezando por tener que hacerse una categorización más
detallada y precisa de cada proceso psicológico.
También, William R. Uttal (2014) considera que
encontrar una explicación de cómo la mente emerge del cerebro, desde esa
perspectiva neuroreductiva, no sólo no
está todavía disponible, sino que no es probable que se alcance.
MEDITACIÓN Y CUERPO
Por ejemplo, en nuestras investigaciones y tratamientos clínicos con la técnica TBT (Técnica de Bombeo Terapéutico) cuando se entra en fase de relajación y meditación profunda, ¿qué
sucede en el cerebro? Los resultados coinciden con los estudios científicos ya tradicionales:
A diferencia de la actividad cotidiana de vigilia, en que los sentidos están volcados al exterior y en actitud de alerta, las ondas cerebrales se hallan normalmente en la frecuencia beta, con diferencias entre ambos hemisferios y entre las zonas anterior y posterior del cerebro.
Sin embargo, durante la meditación este panorama cambia totalmente. Apenas comienza la sesión, aparece un gran aumento de la actividad alfa, que se registra especialmente en los momentos previos al sueño. Luego, aumenta la amplitud de las ondas alfa y se observa una sincronización mayor entre los dos hemisferios y entre las zonas anterior y posterior del cerebro, provocando una sensación de integración entre el cuerpo y la mente.
Además, produce efectos fisiológicos. Disminuye el ritmo cardiaco, baja la tensión sanguínea y se reduce la absorción de oxígeno, todas funciones controladas por el sistema nervioso autónomo, que es el que dirige los procesos involuntarios.
Poldrack, R. A. (2010). Mapping mental function to brain structure: How can cognitive neuroimaging succeed? Perspectives on Psychological Science, 5(6), 753-761. DOI 10.1177/174569161038877.Shao-Wei Xuea, b, Yi-Yuan Tangc, e, , , Rongxiang Tangd, Michael I. Posnere (2014) Short-term meditation induces changes in brain resting EEG theta networks. Brain and Cognition. Volume 87, June 2014, Pages 1–6.Uttal, W. R. (2011). Mind and Brain: A Critical Appraisal of Cognitive Neuroscience. Cambridge MA: MIT Press.Uttal, W. R. (2013). Reliability in Cognitive Neuroscience: A Meta-meta Analysis. Cambridge MA: MIT Press.Uttal, W. R. (2014). Are neuroreductionist explanations of cognition possible? Behavior and Philosophy, 41, 37-64 (2014). Cambridge Center for Behavioral Studies, Arizona State University.
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