Cuando hay un desequilibrio hormonal, los efectos se hacen notar en todo el
organismo
Pedro Hernández-Guanir
Las
hormonas afectan a nuestro cuerpo y a nuestra psique.
Nos cambian en muchos sentidos incluso durante el día. ¿Qué ocurre si nos falta
alguna? ¿Afectan igual a hombres y mujeres? Las hormonas son transmisores de
mensajes bidireccionales del cerebro
a los órganos, tejidos, glándulas...
Muchas
funciones. Algunas sirven para estar más feliz, estimular el
hambre, las hay que se involucran en los orgasmos, en la producción de la leche
o plaquetas, las hay que sirven para crecer, otras tienen efectos
inmunodepresivos, reguladoras del estrés, ayuda para dormir, para la digestión,
etc. Cuando hay un desequilibrio hormonal, las consecuencias se hacen notar y
aparecen trastornos de todo tipo que necesitan atención médica.
1.
CEREBRO: Glándula pineal, que
produce melatonina, una hormona que tiene una función importante en el ajuste
de los ciclos de sueño y de vigilia.
2.
TIROIDES: Glándula endocrina se
produce la tiroxinay triiodotironina, hormonas que controlan la velocidad a la
cual las células queman el combustible de los alimentos para producir energía.
3.
CORAZÓN: Produce atriopeptina,
que regula el balance de agua y electrolitos y reduce la presión sanguínea.
4.
PANCREAS: Sintetiza insulina
(actúa sobre el metabolismo de los azúcares en sangre) y glucagón (convierte el
exceso de glucosa en glucógeno).
5.
RIÑONES: Fabrican hormonas como
la eritropoyetina que regula la producción de glóbulos rojos de la sangre y la
renina que regula la presión arteria.
6.
TESTÍCULOS: Producen testosterona y es la encargada, entre otras cosas, de
desarrollar caracteres sexuales masculinos durante la pubertad.
7.
OVARIOS: Producen estrógenos,
hormonas femeninas cuya función principal es la maduración del aparato genital
femenino para hacerlo fértil.
El problema bidireccional
Las hormonas son
responsables de las condiciones físicas o corporales, así como de las mentales,
afectando al estado de ánimo. Pero, también, es conocido que el estrés o, por el
contrario, la armonía de vida afectan a la producción y funcionamiento hormonal.
Tenemos más de medio centenar de hormonas que
desempeñan funciones vitales, fruto de una herencia genética, pero cuando hay
una irregularidad pueden tratarse, bien mediante fármacos o mejorando los
hábitos de vida. Si una glándula endocrina está alterada, la función hormonal
cambia afectando al aspecto físico, al peso, a las emociones; puede generar
problemas oculares, sarpullidos en la piel y otros síntomas cuya gravedad puede
incluso ser extrema.
Las
hormonas sexuales influyen en el cerebro de manera determinante.
Hace veinte años, Nirao Shah, profesor de neurobiología en la universidad de Stanford,
descubrió que las diferencias cognitivas y de comportamiento entre hombres y
mujeres obedecían a la detención de hormonas en el hipotálamo, mucho más que a
las influencias culturales, como se creía hasta entonces.
Sin embargo, es difícil negar que lo cultural llega a influir en lo hormonal.
Efectos de la testosterona en el cerebro
El desarrollo sexual (las características sexuales tanto
primarias como secundarias de los hombres dependen en gran medida de esta
hormona) y en la líbido o
apetito sexual.
Pero
sus funciones no son únicamente sexuales, sino que también tiene un
efecto en las habilidades cognitivas, en las emociones, en el crecimiento y
formación de huesos y músculos y en el estado del ánimo.
Los
principales órganos que liberan testosterona son los testículos, los
cuales liberan las células de Leydig junto con otras hormonas. Esta
liberación es regida por la hipófisis,
situada en el cerebro. Sin embargo, los testículos no son el único órgano que
secreta testosterona. De hecho, tanto hombres como mujeres poseen
testosterona
La testosterona posee una serie de efectos a nivel
cerebral de gran importancia que a su vez provocan diferentes efectos en la
conducta y capacidades del individuo, como:
1.
Aumenta el nivel de agresividad y competitividad
La actuación de la testosterona a nivel de
amígdala y de sistema límbico en general provoca que el sujeto manifieste una
elevada reactividad a estímulos externos, despertándose reacciones agresivas
con mayor facilidad. También se ha observado que según aumenta la concentración
de esta hormona, el nivel de competitividad de los sujetos tiende a ser mayor.
2.
Se vincula con la energía
La mayor presencia de testosterona en el hombre se
asocia asimismo a un mayor nivel de energía y actividad. Esta relación es
bidireccional: la testosterona puede hacernos más activos, pero a la vez cuanto
más activos estemos más testosterona generamos. Este hecho hace que se les
recomiendo realizar ejercicio de forma frecuente a personas que tienen bajo
nivel de esta hormona.
3. Potencia la líbido
Otro de los más conocidos y visibles efectos de
esta hormona sexual es precisamente el aumento de la líbido. Tanto en hombres
como en mujeres. De hecho, es frecuente que se receten parches de esta hormona
en mujeres que han perdido el apetito sexual tras la menopausia.
4.
Tiene influencia en el estado del ánimo y la ansiedad
Al aumentar la producción de dopamina, la
testosterona tiene efecto en el mantenimiento del estado del ánimo y en las
sensaciones de placer. Los hombres con bajo nivel de testosterona tienden a
manifestar un mayor número de síntomas depresivos. Del mismo modo, también suelen
mostrar un mayor nivel de ansiedad que los sujetos con niveles normativos o
altos.
5. Puede disminuir la
capacidad de empatía
Personas con una cantidad excesiva de testosterona
pueden ser menos empáticas, más egocéntricas y con menor capacidad de vincularnos
afectivamente. Ello se asocia a un posible efecto inhibidor de esta hormona con
la oxitocina.
6. Efecto sobre la
memoria
Al igual que ocurre con la dopamina, la
testosterona provoca un incremento de los niveles de acetilcolina. Al ser una
hormona implicada en el funcionamiento cerebral, puede ejercer influencia en la
capacidad de mantener la información en la memoria y evocarla posteriormente de
aspectos cognitivos como la memoria.
7.
Fomenta la neurogénesis
Diferentes investigaciones sugieren que la
presencia de testosterona provoca el nacimiento y crecimiento de nuevas
neuronas, especialmente en el caso del hipocampo
Situación posparto
Un estudio de la universidad de California reveló
que las mujeres que tenían depresión posparto presentaban niveles elevados de
la hormona que circula en la placenta durante el embarazo, la corticotropina, producida como
respuesta al estrés. La depresión posparto afecta a una de cada cinco mujeres
entre las cuatro y las seis semanas posteriores al nacimiento del bebé y el 7%
de las madres primerizas padecen una depresión grave. Si no se tratan, las
mujeres pueden sentirse tan abatidas como para intentar suicidarse o causar
daños al recién nacido.
Conclusiones
La conclusión debería ser que las hormonas no nos
controlan. Somos nosotros quienes podemos tomar las riendas de nuestra vida
independientemente de las decisiones fisiológicas de nuestro cuerpo.
Don Colbert en su libro: "El Gran Libro de
Las Hormonas"(Siloam Editors, 2016) señala que las mujeres ya no están
sometidas a la montaña rusa hormonal,
que deben identificar sus desequilibrios y aprender a ir al médico cuando
observen extrañas pérdidas de peso, cambios en el sueño, agotamiento, pérdida
de deseo sexual, etc.
Nuestra
propuesta va más allá: “Creemos,
por la práctica clínica, pero a falta de verificar total y experimentalmente,
que se puede variar el curso de algunas hormonas que afectan al estado de ánimo,
a través de ciertos ejercicios mentales y corporales, similares a los que
proponemos con la práctica de la TBT”.
Fuentes:
Hernández-Guanir, P.
(2018) Reprográmate. Barcelona,
México, Buenos Aires: Paidós, Planeta del Libro.
Janowsky, J.S. (2006). Thinking with your
gonads: testosterone and cognition. Trends in
Cognitive Sciences, 10(2):77–82.
Zarrouf, F.A.; Artz, S.; Griffith, J.; Sirbu, C & Kommor, M. (2009). Testosterone and Depression: Systematic Review
and Meta-Analysis. Journal of Psychiatric Practice: 15(4):289-305.