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Pedro Hernández-Guanir
Este tema lo aborda el capítulo 7 de un
manual, recién publicado, sobre Estrés y Salud1. La conclusión es
que no hay una única conclusión. Sin embargo, queremos expresar nuestra
peculiar opinión.
¿QUÉ ES EL ESTRÉS?
La propia definición complica las
investigaciones…
El estrés es una vivencia y reacción de
desasosiego, malestar y alteración bajo una presión. Implica factores externos
que pueden percibirse como una amenaza, y también fenómenos dentro de nosotros
mismos que presentan un riesgo de reacciones que no podemos prever.
El estrés, que, a mí, me gusta compararlo con el líquido de un vaso en una mesa inestable,
es el proceso de tensión que una persona sufre ante un conjunto de demandas
externas, a las que tiene que dar una respuesta adecuada, difícil e incómoda,
por estar al límite, como es el exceso de
movimiento de la mesa, evitando que el líquido se derrame, o por sobrepasar
los propios recursos personales de afrontamiento, como es la cantidad de líquido y la forma del vaso, por ejemplo, que tenga
una base más o menos amplia.
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| Metáfora de los factores del estrés, considerando las condiciones externas y también las internas, como los moldes mentales, las creencias, experiencias y los NIS (Pedro H. Guanir, 2002) |
Factores del
estrés
Así, el estrés se incrementa desde el
exterior con las responsabilidades o carga (movimiento de la mesa) y, desde el
interior, según nuestra teoría, con los moldes
mentales (forma del vaso), las creencias,
las experiencias y los núcleos implicativos sensibles o NIS
(cantidad y tipo de líquido), que irradian el psiquismo y alteran el
comportamiento. Es el «yo» o cochero quien tiene que manejar esas fuerzas para
conducir con éxito su carruaje.2
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| Elaboración propia, en REPROGRÁMATE, en Paidós Ediciones, Planeta, Pedro H Guanir (2018, abril) |
Manifestaciones
fisiológicas y sociales del estrés
El estrés potencia la producción, desde la
médula o centro de las glándulas
suprarrenales, de adrenalina y noradrenalina (sustancias de lucha o
huida), así como el cortisol, que,
incrementando el nivel de azúcar en sangre, proporciona energía de emergencia.
Las personas cuando están bajo estrés
suelen tener reacciones más agresivas en la convivencia, estropeando la calidad
de contacto entre padres e hijos, entre socios o entre compañeros de trabajo.
¿HAY RELACIÓN
ENTRE ESTRÉS Y CÁNCER?
Referencias de
estrés y cáncer
La idea de que el estrés causa cáncer se
remonta a mucho tiempo. Galeno, un cirujano griego del siglo II, creía, al
igual que Hipócrates, que el cáncer (que denominó oncos, en griego, hinchazón) era causado por un desequilibrio en
los fluidos humorales, con un exceso de bilis negra. Específicamente señaló que
las mujeres con cáncer de mama eran más a menudo melancólicas que las mujeres
sanguíneas.1
¿Qué dicen las
investigaciones sobre estrés y cáncer?
En la revisión para confirmar si realmente
el estrés facilita el cáncer, se observan distintos diseños de investigación y
no todos son satisfactorios, por lo que no hay una conclusión absoluta, sino
discrepancias entre las conclusiones.1 Por ejemplo, los autores que
trabajan principalmente con epidemiología son más escépticos que los autores que
trabajan directamente con pacientes con cáncer. Estos son más proclives a creer
que el estrés pudo haber sido un factor que contribuyó a la aparición del
cáncer.3
¿Qué se pude
concluir?
La mayoría de las revisiones concluyen que
hubo asociaciones causales débiles o nulas entre el estrés y la incidencia de
cáncer, pero también hay otras evidencias de posible relación, o una relación
débil o modesta. Por ejemplo, Duijts et al. (2003) encontraron una
asociación modesta entre la muerte del cónyuge y el riesgo de desarrollar
cáncer de mama.4
La última revisión de Chida, Hamer, Wardle
y Steptoe (2008)5, que incluye todos los tipos de cáncer, encontró
una asociación entre los factores psicosociales relacionados con el estrés
y la incidencia y supervivencia del cáncer. Sin embargo, han surgido críticas
metodológicas.6
¿Cuál es el
impacto del estrés psicológico en la supervivencia?
¿Qué significa
pensar positivamente?
Estas y otras preguntas reflejan la idea popular de que factores psicológicos
como el estilo de afrontamiento pueden influir en la supervivencia del cáncer.
Creemos que esta idea se hizo prevalente en la población, en parte basada en un
pequeño estudio en que se observó que las mujeres que usaban "espíritu de
lucha" como estilo de afrontamiento vivían más tiempo que las mujeres que
usaban otros estilos de afrontamiento.7 Por otro lado, y en apoyo de
ese hallazgo, otros estudios han informado que la "impotencia /
desesperanza" predice un resultado peor.1
Necesidad de
considerar la angustia
La angustia del diagnóstico es un asunto
grave a tener en cuenta. Así, en Dinamarca, el riesgo de ingreso con un
trastorno afectivo aumentó significativamente hasta diez años después del
diagnóstico de cáncer.8
Por otra parte, hay una carencia
generalizada sobre la consideración de los problemas emocionales, de forma que
el 90 por ciento de los 226 profesionales de la salud que trabajan en la
atención del cáncer en el Reino Unido informaron que no utilizaban un
instrumento validado para identificar los trastornos del estado de ánimo entre
sus pacientes. 9
MI CRITERIO: LO
GRAVE ES EL ESTRÉS CLANDESTINO
1)
Cuando
se considera el estrés, se suele focalizar en la alteración externa que provoca, más que en la tensión “callada”,
incluso, imperceptible para las propias personas. Al fin y al cabo, el primero es
un estrés expresivo, con menos
posibilidades de hacer daño interiormente, que el segundo, al que llamo
“clandestino”.
2)
A
diario, comprobamos cómo las alteraciones emocionales o corporales, que
aparecen, incluso, durante la ayuda psicológica, desaparecen cuando se toma
conciencia y se trata de eliminar con procedimientos imaginativos-somáticos. Esto
demuestra que las tensiones “clandestinas” existen y son dañinas.
3)
El
daño de tensiones “clandestinas” durante mucho tiempo son las que explican que
personas que acallan sus problemas con más actividad y evasión suelen ser muy
vulnerables en el fin de semana o en vacaciones.
4)
Las
tensiones “clandestinas” las favorecen ciertas personas que no suelen afrontar
cognitiva y emocionalmente aquello que les afecta. Incluso, lo pueden abordar,
pero dejando muchos puntos sin tocar, que son los que les perseguirán y
torturarán.
5)
De
acuerdo con todo esto, se puede relacionar el estrés expresivo y el cáncer,
pero es más difícil medir la relación entre la insatisfacción profunda o estrés
clandestino y el cáncer. Cuestión que, para mí, son evidentes en casos
concretos, aunque tampoco se puede generalizar, dadas las variadas
circunstancias de cada persona.
6)
El
propio concepto de estrés y las diferentes variables que concurren hacen
difícil encontrar evidencia contundente de la relación entre estrés y cáncer,
entre, otras cosas, porque al trabajar con medias poblacionales se diluyen las
diferencias personales más influyentes. Sin embargo, aun no siendo absolutamente
clara su CAUSALIDAD, resulta muy clara su COMPLICIDAD, desde la antigua
medicina griega, desde varias investigaciones y desde la experiencia clínica.
Referencias bibliográficas
1. Johansen, C.,
Sørensen, I. K., Høeg, B. L., Bidstrup, P. E. and Dalton, S. O. (2017) Stress
and Cancer, in The Handbook of Stress and
Health: A Guide to Research and Practice (eds C. L. Cooper and J. C.
Quick), John Wiley & Sons, Ltd, Chichester, UK.
doi: 10.1002/9781118993811.ch7
2. Hernández- Guanir,
Pedro (2018, abril). Reprográmate. Cómo
cambiar tus moldes mentales, lograr el control de tus emociones y mejorar tu
vida. Barcelona, Buenos Aires, México: Paidós, Grupo Planeta.
3. Bleiker y van
der Ploeg, 1999; McKenna, Zevon , Corn y Rounds, 1999. en Johansen, et al, 2017.
4. Butow et al.,
2000; Dalton, Boesen, Ross, Schapiro y Johansen, 2002; Duijts, Zeegers y Borne,
2003 (muerte del cónyuge y cáncer de mama); Garssen, 2004; Nielsen y Gronbaek,
2006; Santos et al., 2009. en Johansen, et al, 2017.
5. Chida, Y., Hamer, M., Wardle, J., and Steptoe, A.
(2008). Do stress-related psychosocial factors contribute to cancer incidence
and survival? Nature Reviews Clinical
Oncology, 5(8), 466–475. doi:10.1038/ncponc1134
6. Coyne, J. C., Ranchor, A. V., and Palmer, S. C.
(2010). Meta-analysis of stress-related factors in cancer. Nature Reviews Clinical Oncology, 7(5). doi:10.1038/ncponc1134-c1;
author reply, doi:10.1038/ncponc1134-c210.1038/ ncponc1134-c1
7. Greer S., Morris, T., and Pettingale, K. W. (1979).
Psychological response to breast cancer: Effect on outcome. Lancet, 2(8146), 785–787.
8. Dalton, S. O., Laursen, T. M., Ross, L., Mortensen,
P. B., and Johansen, C. (2009). Risk for hospitalization with depression after
a cancer diagnosis: A nationwide, population-based study of cancer patients in
Denmark from 1973 to 2003. Journal of
Clinical Oncology, 27(9), 1440–1445
9. Mitchell, A. J., Kaar, S., Coggan, C., and Herdman,
J. (2008). Acceptability of common screening methods used to detect distress
and related mood disorders – preferences of cancer specialists and
non-specialists. Psycho-oncology,
17(3), 226–236.